Se me saltan los muelles.....los saltos son tan grandes que ya he abollado cuatro planetas, estoy que me salgo y me desbordo, la alegría la contagio como una cruel enfermedad...…
Lo hemos visto de tantas perspectivas diferentes, que no nos hemos quedado impasibles ante su belleza. Cuando fuimos a la zona de los Condoriris....cuando fuimos al valle de las ánimas...…cuando fuimos a escalar a la zona de La Paz ….. Es una montaña que siempre te asalta la vista cuando te mueves un poco.
Dicen que es el seismil andino, más fácil, que solo es de andar...… Habrá que probarlo.
Ya cambiamos de movilidad, y el chofer, Mario, parece por el momento que no tendremos que cambiarle el nombre, a Marioputa. Nos lleva hasta el parque de Huayna. Nos prepara el refugio donde vamos a dormir, nos consigue la llave, todo esto, por supuesto previo pago. Como las mochilas ya las llevamos montadas de casa, solo nos resta ponernos a andar. Vamos cargados como mulas, con saco, botas, algo de material para glaciar, cuerdas, y comida.....
Desde el refugio Pumacondor, de donde empezamos a 4800 m. hasta el refugio al que vamos a 5300... todo es un caos de bloques, senderos polvorientos y mas caos pedregoso. Pero....estamos en Bolivia amigo, y aquí todo se paga. Una chabola de piedra habitada por una anciana, nos saca a cada uno 20 bolivianos...… al cambio unos dos euros y medio por poder transitar por sus caminos, y poder intentar ascender a su montaña.
La llave nos la dejaron abajo, así que creímos que lo tendríamos todo para nosotros.
Gran error.....pero bueno.
La tarde ha ido cayendo, al sol se ve pasar la vida de otra forma, así que entre risas y planteamientos varios decidimos meternos al saco, cuando todavía es de día.
Nuestro plan es levantarnos a la una de la mañana y salir a las dos.
Dejamos el desayuno preparado, las raciones de marcha, los tes.....
Ha sido una noche gloriosa.
Cada vez que alguien se levantaba para ir a mear, la puerta del garito hacía ruido, pero el caso es que la abría y la cerraba al irse, y a la vuelta la volvía a abrir y a cerrar. Hacía calor en el saco, pero si te salías fuera de el, hacía frío, así que otra vez la burra al trigo, y han ido pasando las horas.....hasta que a la una ha sonado el despertador.
Ahora toca meter ruido, se siente, pero es imposible que cinco personas vistiéndose de alpinistas a esas horas, no metan ruido.
Sabemos que va ha hacer frío.
Engullimos un desayuno potente. El desnivel es solo de 800 m. pero vamos a pasar de los seismil metros. Para eso llevamos una semana larga de aclimatación, para pasar el trago de buenas maneras, y es después de la última cucharada de cereal, cuando terminamos de atar las botas y poner los crampones, cuando salimos al frío de la noche.
Seguimos la hilera de frontales de la gente de los otros refugios que han salido a horas parecidas...…. Parecen convoyes de trenes en la noche.
No te puedes salir de la huella. Las grietas del glaciar esperan hambrientas, y es fácil colarse....
Paso a paso, siguiendo ese circulito de luz que se escapa a cada paso...….siguiendo la cuerda o dejando que nos siga....
Sin apenas levantar la cabeza dejamos que los minutos se escapen....
Las huellas van quedando atrás......la altura comienza a afectar.....el aire es más fino....cuesta llegar a los pulmones y a los músculos.
En una revuelta del camino, y en ese momento en el que levantas la vista para coger aire, la iluminación nocturna de la paz rasga la negrura de la noche.....
De vez en cuando busco estrellas ….como si quisiera ser un antiguo navegante...…pero creo que realmente lo que busco son referencias, lugares, sitio....para saber lo que me falta.
Lentamente, la tierra en su incesante girar trae de nuevo la luz, a la vez que a alguien se la roba, y ya comienza a colocarnos referencias...
Diez pasos...…respirar, cuarenta pasos...…respirar, trece pasos....respirar, dos pasos....respirar, ocho pasos....
Ya se ve la cima.
Gente subiendo y bajando, por una arista helada.
Guías y clientes, amigos de cuerda por unas horas y unos billetes.
Caras desencajadas por la altura, las últimas fuerzas para llegar a lo más alto.
Me ha costado, he sufrido muchísimo.
No las tenia todas conmigo, pero la motivación era fuerte y las ganas más.
No ha sido un momento maravilloso. Ha sido más bien un momento fugaz, unas totos y unos abrazos y ya está.
Admirar una vez más el paisaje desde una perspectiva diferente, de arriba a abajo al revés de casi todas las veces ,y ya. Ya para abajo, donde el aire es más amable, donde el esfuerzo de bajar...
Llegar de nuevo al refugio, recoger y seguir bajando.....
Subir para bajar...los conquistadores de lo inútil y a quién le importa donde he estado hoy, solamente a mi.
Queda grabada esta experiencia a fuego en mi memoria.
Ya había estado en la cota de los seismil un par de veces antes, pero esta vez ha sido especial, muy especial.
Ha sido mi primer pico de esta altura, y esta noche, si mi cuerpo esta en condiciones lo celebraré con la minipandi.
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