- Yo no lo veo....
- Yo no me atrevo....
- Yo por hay no paso...….y unos vuelta arriba, y otros, para abajo.
Palear un poco, para montar las tiendas, y a por la arista. Ya es la tercera vez que la voy a recorrer, me divierte, y no me importa repetir.

De nuevo cordadas.

De nuevo cordadas.
Los primeros pasos son fáciles, y se trata de perseguir a las cordadas que van delante.
Gente....para aburrir.
Mucha gente con el mismo recorrido.
Gente rápida, y supercaracoles, que ralentizan a todo el mundo.
Vistas inmejorables...…que pasada.

Llegados al punto clave de la arista, el paso de IV, la cola es de flipar. Ocho personas delante nuestra, intentan hacer este paso, que si bien no es difícil, para algunos, se pone casi de noveno grado. Friends, y fisus a gogo, en un pedrolo, de unos tres o cuatro metros. La paciencia.......la puta paciencia.........se agota. Por una canal a la izquierda, se acaba de meter un guía con el cliente, saltándose todas las colas. Pues yo también. Píllame que voy a probar. Un poco de hielo para los pies, un poco de roca para las manos, un pasito sin pies, un cruce de manos, media dominada, y hale hop.....paso resuelto. Me meto en una chimenea, y un poco mas arriba, aseguro en un pico de roca. Mi hermano de cuerda, asegurado por arriba, viene en un plis.

Entonces es cuando oigo llorar a la segunda cordada hermana.....
- ¡¡¡ echa una punta de la cuerda...….
Una vez pasado el trago, asciendo el resto de la chimenea y ya es todo sencillo, pero con cuidado. En el último paso, adelanto a Yon lenon, y a Yoko ono. Por las pintas, podrían haber sido alpinistas duros de esos de las revistas, pero se atascaron en el paso clave, y lo cosieron a seguros.....que miedo.....
Llegados al punto clave de la arista, el paso de IV, la cola es de flipar. Ocho personas delante nuestra, intentan hacer este paso, que si bien no es difícil, para algunos, se pone casi de noveno grado. Friends, y fisus a gogo, en un pedrolo, de unos tres o cuatro metros. La paciencia.......la puta paciencia.........se agota. Por una canal a la izquierda, se acaba de meter un guía con el cliente, saltándose todas las colas. Pues yo también. Píllame que voy a probar. Un poco de hielo para los pies, un poco de roca para las manos, un pasito sin pies, un cruce de manos, media dominada, y hale hop.....paso resuelto. Me meto en una chimenea, y un poco mas arriba, aseguro en un pico de roca. Mi hermano de cuerda, asegurado por arriba, viene en un plis.
Entonces es cuando oigo llorar a la segunda cordada hermana.....
- ¡¡¡ echa una punta de la cuerda...….
Una vez pasado el trago, asciendo el resto de la chimenea y ya es todo sencillo, pero con cuidado. En el último paso, adelanto a Yon lenon, y a Yoko ono. Por las pintas, podrían haber sido alpinistas duros de esos de las revistas, pero se atascaron en el paso clave, y lo cosieron a seguros.....que miedo.....
Ya llegamos a la terraza....que risas.....los flashes echan humo, y nos dan un punto de importancia, jejeje, parecemos alpinistas de verdad, y terminan nuestras caras en las tarjetas de memoria, de gente de un montón de países.....sobre todo japoneses que se retratan con nosotros.
El resto del grupo, se ha quedado a esperarnos, y chocamos las manos, contentos y agradecidos. Ellos vuelven al campo base, nosotros, a nuestro campo base. Hay que descansar para la actividad de mañana. Unos abrazos y deseos de buena suerte nos despiden, y cuando encaramos de nuevo la arista de bajada, ellos flotan encerrados en el funicular. El sol calienta y derrite la nieve. Nuestra tienda se ha caído.
Recomponemos y vamos preparando la cena, sin prisa. A las dos menos cuarto tocará diana. Dormir, es misión imposible. El oso del valle blanco ruge junto a mi oreja, y por mas codazos que le dé, no consigo callarlo. La noche estrellada nos recibe con una temperatura anómala... cálida. Un frugal desayuno que a duras penas entra al estómago, cuerdas y crampones, y buscamos la huella.
-No corras tanto.....
- Corre mas....
.-Esperaaaaaa......son palabras que cortan la negrura de la noche. No somos los únicos, hay mas cordadas en esta pala. Al llegar a la primera grieta, mi encordado, se para...habla consigo mismo.....y se da la vuelta. Hoy no habrá Mont Blanc de Tacul para nosotros. En el fondo no me importa. Ya estuve allí arriba otras dos veces. Vuelta al campo base, y una pequeña siesta mientras esperamos a la otra cordada, que se ha ido para arriba. Pasadas unas horas ya los veo bajar. Mucho antes de que el sol convierta toda esta nieve en una sopa pegajosa, llegan a las tiendas.
Caras de cansancio mezcladas con caras de alegría por la cima. Todavía no lo sabemos, pero esta va a ser nuestra última actividad en Alpes este año. El calor, despega las piedras del hielo, y estas corren hacia abajo buscando una cabeza donde parar. Todavía no lo sabemos pero han cerrado Gouter. El riesgo de avalanchas es muy alto, y horas mas tarde, nos enteramos que alguna de esas piedras se ha llevado una vida por delante..
El resto del grupo, se ha quedado a esperarnos, y chocamos las manos, contentos y agradecidos. Ellos vuelven al campo base, nosotros, a nuestro campo base. Hay que descansar para la actividad de mañana. Unos abrazos y deseos de buena suerte nos despiden, y cuando encaramos de nuevo la arista de bajada, ellos flotan encerrados en el funicular. El sol calienta y derrite la nieve. Nuestra tienda se ha caído.
Recomponemos y vamos preparando la cena, sin prisa. A las dos menos cuarto tocará diana. Dormir, es misión imposible. El oso del valle blanco ruge junto a mi oreja, y por mas codazos que le dé, no consigo callarlo. La noche estrellada nos recibe con una temperatura anómala... cálida. Un frugal desayuno que a duras penas entra al estómago, cuerdas y crampones, y buscamos la huella.
-No corras tanto.....
- Corre mas....
.-Esperaaaaaa......son palabras que cortan la negrura de la noche. No somos los únicos, hay mas cordadas en esta pala. Al llegar a la primera grieta, mi encordado, se para...habla consigo mismo.....y se da la vuelta. Hoy no habrá Mont Blanc de Tacul para nosotros. En el fondo no me importa. Ya estuve allí arriba otras dos veces. Vuelta al campo base, y una pequeña siesta mientras esperamos a la otra cordada, que se ha ido para arriba. Pasadas unas horas ya los veo bajar. Mucho antes de que el sol convierta toda esta nieve en una sopa pegajosa, llegan a las tiendas.




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