Vía ferrata de Gorbeillon. (Ferrata de Valtournenche) K3-K4 Crepín. Valle de Aosta.

 


No decae la moral del equipo, a pesar de las malas noticias que nos rodean. Esta tarde está prevista la tormenta del siglo por el valle, y hay que aprovechar antes de las inundaciones para hacer algo de actividad.

Nos decantamos por la vía ferrata de Gorbeillon, o de Valtournenche, que es la misma.

Siempre he pensado que las vías ferratas son el paraíso de los que no son escaladores y les gustaría, y así de esta manera, engañando a la roca, disfrutan de lo que de otra manera no podrían. Con todos mis respetos para los ferrateros.

A esta le dan una dificultad de K3, y en un paso extra plomado, le dan K4. No tengo ni idea de que quiere decir.

De vez en cuando cae alguna de estas diversiones.




Bien de cables y bastantes grapas, aunque algunos pasos van con los pies directamente a la roca, hacen que la trepada sea bastante sencilla. Dos de los integrantes del grupo, llevan disipador, y los otros dos, llevan un engendro atado al arnés con un mosquetón de seguro, una disipadora de escalada en hielo, otro mosquetón, y dos cintas cosidas, rematadas por los mosquetones más grandes que tienen. De seguro, por supuesto.




La piedras están lavadas en algún tramo, ya que al parecer por aquí pasan hordas de estos pseudo escaladores, pero echando los pies un poco más atrás, se pasa sin problemas. El recorrido en algunos tramos, se pone vertical de verdad, y con el pueblo de fondo, la sensación de altura es mayor.






El puente tibetano, le da un plus de aventura. Un cencerro enganchado al cable de los pies, marca el ritmo del paseo por el. No deja de ser divertido, ya que el suelo casi desaparece, y el vértigo puede hacer estragos. Por suerte o desgracia, no es muy largo, y se deja pasar amablemente. Una última pared vertical, nos deja en un reposo amplio entre pinos y a la sombra, donde poder tomar un refrigerio, y ya después una llambria equipada, nos saca definitivamente de la vía después de tocar la campana, para que en el pueblo se enteren  de que hemos llegado arriba. A partir de aquí, solamente hay que seguir el sendero bien marcado de bajada.


































LO ZDERBY. 445 m. 5c (5a obligado) Arnad. il Paretone. Valle de Aosta.

 


Comerte 2500 km para hacer una vía, como que no merece la pena. 

Si estás en el valle de Aosta, Italia, para intentar comerte un Cervino por la arista del Lion, y la calor, los desprendimientos, un frente borrascoso, unas ampollas gigantes, que no funcionen los teleféricos, que te cierren el monte...si todo eso te destroza los planes, si después de toda esa mala suerte sales por arriba en una vía, entonces han  merecido esos kilómetros.

Pared de Il Paretone, en el pueblo de Arnad. Una vía facilita, pero con ambiente. 

El primer intento, nos pierde por los caminos de la pared, y terminamos haciendo deportiva por los alrededores hasta que empieza a llover. Decidimos en asamblea de majaras que mañana va ha hacer mejor tiempo, y esperamos al sol.

Al día siguiente damos con la placa que indica el comienzo.




Vamos que nos vamos. En cordada de tres empieza el baile. Placas de adherencia, cazos a muerte, algún desplomillo, buenas presas, jardines, un enano en la reunión, viento que nos quiere arrancar de la pared, hacen que los 445 m. se nos pasen volando. En ningún momento se tiene miedo, las chapas están bien colocadas, no así las reuniones.





Esta es mi crítica particular. Si tengo una repisa buena, por pequeña que sea, aprovecho y coloco la reunión ahí. No me subo dos metros mas arriba, con lo cual la postura ya no es cómoda, y coloco la reunión a todo lo que se me estira el brazo, midiendo por lo menos 1.89 de alto. Por que digo esto, por que llega un retaco que con su 1.68 se defiende maravillosamente por todos los largos, no alcanza a las anillas, y luego todo es dolor de pies, malas posturas asegurando a los compañeros, y las reuniones se convierten en una putada.

 Al margen de esto, muy bien. Muy disfrutona. Y las vistas del valle, espectaculares. 






Total que una vía facilita donde disfrutamos y dejamos de lado nuestras frustraciones, para divertirnos como nos gusta, bailando en la vertical, a gusto con la compañía, en un día soleado y ventoso.

Los últimos dos largos, en zapatillas y en solo integral, como los buenos, como los descerebrados, como los suicidas, como los.... ponle el adjetivo que quieras.

Un poco más arriba del final, hay un caminito que te sube hasta el vértice geodésico, y de ahí ya se ve el camino de bajada hasta el pueblo.

Que la disfrutes.




























MULLERES 3010 m.



Al menos dos veces se quedaron solamente en intentos. Tormentas y desconocer el camino fueron el castigo.
Hoy voy con el convencimiento de que las tormentas no las han anunciado, y el camino ha sido estudiado. Con los deberes hechos.

 La luz del frontal atraviesa la noche al salir de la Besurta. Es negra como la entrepata de un grillo. El  camino hacia el Forau d´aiguailluts es una trinchera excavada por millones de pasos.

Las luces de unos frontales rompen en mi espalda. 

- Eh perdona, ¿vas hacia Aneto?

Les doy mi información y les digo que vayan hacia la derecha, hacia unas luces que se ven altas, pero que no están muy lejos, que Aneto está por allí, pero ellos no quieren llegar al refugio de la Restanca,     (quiero suponer que quieren decir La Renclusa) por que van a hacer mucho desnivel, y que van a subir por el Salterillo, y que van bien...

Ante el batiburrillo de información que me dan, les deseo suerte, y que ese refugio les va a pillar lejos.

La niebla me rodea.

La visión es muy escasa, apenas dos metros que se reflejan en la luz del frontal como si estuviera nevando, tal es la humedad de esta nube agarrada al suelo.




El camino que voy siguiendo, es el que viaja por la Balleta de la Escaleta. Me detengo a tomar aire, y allí abajo veo dos luces dar vueltas. En un paso al siguiente rellano, hay que echar las manos para superar una roca mojada, resbaladiza, y siempre metido en la niebla que se va diluyendo muy lentamente.






El sol despacio comienza a dibujar las rocas, las hierbas, y los horizontes. Todavía hay que mirar hacia arriba, y cada vez hay que forzar menos el cuello. Se comienza a adivinar el final, se pasa de roca pulida a bloques sueltos. Un hito grande avisa por fin del final.

He venido a lomos de la casi ceguera, inventando el camino una vez metido en el valle, todo de frente, todo tieso hasta el hito grande que hay a un paso de la cima. Un poco mas allá, un cartel de madera me indica que ya no se puede subir más, y él o la de los rotuladores, ha estado aquí también. No es la más bonita, ni la más difícil, es una más que sobrepasa esa cota mágica en los pirineos.

Contemplo el medio paisaje que me permiten las nubes, y vuelvo mis pasos.

He tenido tiempo de acordarme de la pareja que intentaba subir al Aneto. Mucho track, mucho gps,  mucha tecnología, pero como te atrape la noche, y no te sepas orientar.... Igual apareces en el refugio de la Restanca.
































Merche. 180m. 6a (5b/A0obligado) Peña Escuach. Panticosa.

 




Como dijo Simone Moro en Estrellas del Anapurna, escribir sobre uno mismo, es un acto de vanidad.

¿Es más vanidad escribir sobre uno mismo y sobre su compañero?

Que más da la vanidad, a lo que hemos venido es a escalar. 

A esta vía le tenía ganas, por lo menos desde la primera comunión.... hace mucho tiempo, pero la vida da muchas vueltas y muchas veces en la dirección equivocada, y eso te hace permanecer estático esperando ver por donde derrapa para salir del giro imposible.

Así que en uno de esos giros, se alinean dos cabezas, y corren a buscar un quehacer. 


              



Está precioso el piri, con los últimos neveros que quedan a modo de disfraz. Que ganas de volver a verlo. 

La peña Escuach, es un montico de esos que no llama la atención, no por nada, si no que no la llama, pero a los aperturistas les llamó el paño de roca, y con muy buen criterio a mi entender, trazaron una línea muy evidente.


                                



Unas indicaciones erróneas nos llevan hasta casi la cima, acarreando cuerdas y mosquetones. Fallo de principiantes. Media vuelta a buscar el camino bueno, el verdadero que nos va a llevar hasta la base de la Merche.

Mi joven Padawan, está como un zorro recién sacado de la jaula... es su estado habitual, y se lanza  a por el primer largo. Según la reseña es al más duro de la vía.


                                                 




Si los dedos se me han quedado mantequillosos de la inacción, tendré que apretar más de lo que me imagino, y no imagino mal, se me hace raro acariciar esa roca tan adherente, que casi parece que me absorbe, pero a mi cabeza le cuesta volver a jugar con el aire bajo los pies. Mas no escaqueo los largos que me tocan y bailando sobre las puntas de los dedos, en poco mas de dos horas decimos:

- Mecagüen la leche, Merche, sácate unas cervezas.